Cuando el FMI coloca la inteligencia artificial en el mismo nivel que el clima y la demografía entre los mega-factores estructurales del crecimiento mundial para 2026-2035, la cuestión ya no es si las nuevas tecnologías transforman la economía, sino cómo medir la magnitud de esta transformación. Varios indicadores recientes permiten mapear las áreas de fricción y los beneficios reales.
La IA como amortiguador de choques geopolíticos sobre el crecimiento mundial
El ángulo más subestimado en los análisis actuales se refiere al papel contracíclico de la inversión en inteligencia artificial. El FMI describe una situación de tensión entre un choque de oferta negativo, relacionado con los riesgos de cierre del estrecho de Ormuz, y un choque de demanda positivo alimentado por el auge de la inversión en IA.
Este mecanismo no es trivial. Ha permitido mantener la previsión de crecimiento mundial alrededor del 3 % en 2026, a pesar del deterioro simultáneo del contexto energético y comercial. Los efectos siguen siendo asimétricos: los países con alta exposición a las importaciones de hidrocarburos sufren más el choque de oferta, mientras que aquellos posicionados en la cadena de valor de la IA captan la mayor parte del choque de demanda positivo.
Un análisis que trata el impacto de las tecnologías según Claravox pone en perspectiva estas dinámicas cruzadas entre innovación y contexto geoeconómico.
En otras palabras, la IA funciona como un contrachoque parcial frente a las crisis energéticas, no como un simple motor lineal de productividad. Esta distinción cambia la interpretación de las previsiones macroeconómicas para los próximos años.

Adopción de la IA por las empresas: tabla comparativa de las brechas sectoriales
La adopción de la inteligencia artificial no avanza de manera uniforme. Las brechas entre sectores y entre economías revelan líneas de fractura que estructurarán la competitividad en los próximos años.
| Factor | Economías avanzadas | Economías en desarrollo |
|---|---|---|
| Posición en la cadena de valor IA | Diseño, infraestructura, servicios de alto valor | Uso en la parte baja, dependencia de plataformas extranjeras |
| Efecto del auge de la IA sobre el crecimiento | Choque de demanda positivo directo | Efecto indirecto, a menudo retrasado |
| Exposición al choque energético | Variable según la mezcla energética | Alta exposición a las importaciones de hidrocarburos |
| Riesgo sobre el empleo | Empleos calificados expuestos a la complementariedad de la IA | Empleos poco calificados amenazados por la automatización |
El FMI destaca que el riesgo de desacople es más profundo en las economías en desarrollo. La directora general del FMI ha señalado este riesgo explícitamente, lo que marca un cambio de tono en comparación con los análisis más generales sobre la digitalización.
Datos y automatización en los servicios financieros
Los servicios financieros concentran una parte importante de la adopción. La automatización de procesos de gestión, cumplimiento y análisis de datos ha alcanzado un nivel que redefine los efectivos necesarios. Los bancos centrales comienzan a integrar las cuestiones de estabilidad financiera relacionadas con la IA en sus análisis prudenciales.
El BRI (Banco de Pagos Internacionales) ha dedicado trabajos recientes a los vínculos entre inteligencia artificial, crecimiento y estabilidad financiera, señal de que el tema ahora va más allá del ámbito empresarial para entrar en el de la regulación macroprudencial.
Fractura digital y desarrollo: los desafíos éticos del despliegue tecnológico
La transformación digital no produce los mismos efectos en todas partes. Los países en desarrollo enfrentan un doble desafío: captar las ganancias de productividad del digital mientras evitan una dependencia estructural de infraestructuras y plataformas diseñadas en otros lugares.
- El acceso a los datos masivos sigue concentrado en algunas economías, lo que crea una asimetría en la capacidad de entrenar modelos de IA competitivos.
- Las habilidades digitales avanzadas (ingeniería de IA, ciencia de datos) están distribuidas de manera desigual, con un efecto de atracción de talentos hacia las economías avanzadas.
- Los marcos éticos y regulatorios para la IA siguen siendo embrionarios en muchos países, lo que expone a las poblaciones a riesgos de sesgos algorítmicos sin recursos efectivos.
El Banco Mundial y el BEI financian programas de conectividad y formación digital en los países en desarrollo, pero la brecha digital se está ampliando más rápido que las políticas de recuperación. La OCDE ahora clasifica lo digital entre los palancas prioritarias de la economía mundial, al igual que el comercio o la fiscalidad.

Mercado laboral e inteligencia artificial: complementariedad o sustitución
El FMI ha publicado un análisis sobre las repercusiones de la IA en el mercado laboral mundial. La conclusión central: la IA ahora afecta a los empleos calificados, no solo a las tareas repetitivas. Esta exposición afecta a una parte significativa de los empleos en las economías avanzadas.
En cambio, en las economías en desarrollo, son los empleos poco calificados los que siguen siendo los más amenazados por la automatización clásica (robótica, digitalización de procesos). La IA generativa añade una capa adicional de incertidumbre, ya que afecta a funciones cognitivas que se creían protegidas: redacción, análisis jurídico, diagnóstico médico asistido.
Lo que muestran los primeros datos de campo
Investigaciones que cubren el período 2022-2026 sobre el mercado laboral frente a la IA comienzan a proporcionar datos empíricos. Los primeros resultados sugieren un efecto de complementariedad en las empresas que invierten simultáneamente en formación y en la herramienta, y un efecto de sustitución neta donde la adopción se realiza sin acompañamiento.
La brecha de productividad entre empresas adoptantes y no adoptantes se está ampliando rápidamente, lo que plantea un problema de concentración económica a medio plazo. Los desafíos éticos relacionados con la vigilancia algorítmica de los empleados y la transparencia de las decisiones automatizadas siguen siendo en gran medida abiertos.
La previsión de crecimiento mundial mantenida en el 3 % para 2026, a pesar de un contexto geopolítico deteriorado, se debe en parte a este auge de inversión en IA. Sin embargo, esta cifra oculta disparidades considerables entre países, entre sectores y entre categorías de trabajadores. La clave no es la tasa de crecimiento global, sino la velocidad a la que se amplía la brecha entre quienes integran la IA y quienes la sufren.



